Being

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Jóvenes-Chic

martes, 20 de octubre de 2015

Regreso a casa

Flash de estar acá de nuevo. Cuatro años de distancia y miles de horas de ausencia.
¿¿Cómo remediar esta mierda??
No te das cuenta de todo lo que te puede pasar en 48 meses hasta que mirás en retrospectiva.
Mucho perdí, poco gané. Mierda que perdí. Personas que entraron y salieron de mi vida como en puertas giratorias kármicas. Seres que creía que estarían ahí por siempre.
Nada dura tanto. Hasta las anclas en el fondo del mar se oxidan y se pierden. Vendo melancolía y nostalgia al por mayor.
Miro de nuevo, no me la creo. Cierro los ojos y me dejo ser, los dejo pasar delante de mi... como una última despedida. De todo lo que no fue y nunca va a ser. Gracias por intentarlo, gracias por liberarme y dejarme volar en paz. Con una sonrisa a medias digo gracias por dejarme tu mirada en el alma y la angustia de verte partir de repente.
Odio las mañanas. Odio los jueves. Porque me recuerdan a esa fucking desesperación de no poder detenerlos. De mirar esas ausencias y gritarles: ¡NO! Todavía no... No puedo, no quiero.
Otra vez la angustia en la garganta y otra vez esa misma desesperación. Ahora ya más diluida, casi desteñida por cientos de soles tristes. Dejo que fluya ese río de lágrimas que ya parecía extinto.
Ahora sonrío y agradezco que aún vivan en mí tantos recuerdos hermosos, de personas hermosas que pasaron por mi camino. Nunca por casualidad.
Esas pisadas como semillas han florecido en mi alma.
Ya no puedo verlas ni tocarlas pero siempre puedo oler su perfume en una tarde de verano o en la lluvia de abril. Entre las ciruelas y las fresias. En una sonrisa sincera o en una mirada cómplice.
Ahí están. Sonriendo conmigo, livianos como el viento pero firmes a mi lado. Fuertes, eternos.
Siempre a mi lado, viviendo.